El Cuerpo Expedicionario Británico (FEB) fue enviado a Francia y a Bélgica el 14 de agosto de
1914 para apoyar la defensa contra Alemania en los inicios de la Primera Guerra Mundial.

El 22 de agosto, el grueso del FEB llegó a Mons para detener el avance germano, cuya estrategia
consistía en invadir Bélgica y tomar París por el norte. A principios de ese mes, el ejército
alemán, a cargo de Von Moltke, invadió los Países Bajos y tomó Bruselas. Mientras que por el sur
debían resistir el ataque francés hacia Alsacia y Lorena, botín preciado por ambos países, como
una estrategia de engaño.
Pero los aliados vieron obvio el avance alemán por el norte y se encargó al FEB a cargo del
General Sir John French proteger el área y encontrar al enemigo. Sin embargo el I Ejército
alemán ya estaba al frente de ellos, justo cuando los franceses empezaban a retirarse hacia el
este, dejando al Cuerpo a merced de los invasores.
La línea defensiva británica tenía un saliente en la ciudad de Mons, lugar accidentado que
imposibilitaba determinar la posición alemana. A las 9:00 am del 23 de agosto comenzó la
ofensiva alemana con fuego de ametralladora. Los fusileros británicos apuntaron al enemigo
superior en número, que avanzaba hacia ellos en filas de 150. En lugar de amedrentarse,
dispararon contra ellos causándoles gran cantidad de bajas. El primer ataque cesó, para
reiniciarse 30 minutos después con la ayuda de la artillería, obligando a los defensores
retroceder hacia el mediodía, perdiendo el pueblo de Obourg y cruzando al otro lado del canal.
Tanto en Les Herbiereres, Mariette y Saint Ghislain la lucha fue intensa, pero la supremacía en
número y armas de los alemanes hicieron retroceder a los británicos 5 kilómetros más atrás, pero
a costa de más hombres a lo que tuvieron que cesar el avance al caer la noche.
Justo cuando los británicos cavaban trincheras y se preparaban para el segundo día de defensa,
la noticia del repliegue del V Ejército francés obligó al FEB a seguir sus pasos para evitar ser
cercados. Bajo estas circunstancias, el 24 de agosto de 1914 se inició la famosa retirada del
Mons.
Las cansadas tropas del Cuerpo Expedicionario tuvo que emprender una durísima retirada hacia el
sureste, perseguidos por el I Ejército alemán. En Wasmes, Paturages y Framieres se produjeron
los primeros enfrentamientos con costosísimas bajas para los británicos. Al llegar a Bavai,
tuvieron que dividirse para cruzar el bosque de Mormal, llegando un ala a Landrecies y la otra a
Le Cateau, donde se libraría una de las más cruentas batallas del primer año de la guerra.

A las 6:00 am del 26 agosto de 1914 el este de la ciudad y sus defensores fueron demolidos por
el ataque alemán gracias nuevamente a su superioridad artillera, obligándolos a bajar al sur
siendo rodeados y finalmente eliminados por los alemanes. Al oeste, desde Haucourt hasta el otro
lado de Le Cateau, los exhaustos británicos tuvieron que retroceder nuevamente rumbo al centro
de Francia para encontrarse con la otra mitad del Cuerpo, que desde Landrecies escuchaba la
matanza producida desde el otro lado del bosque, a 11 kilómetros de distancia. Al día siguiente
casi todo el ejército se encontró en Saint Quentin y por fin descansó. Habían perdido 8000
hombres sólo en Le Cateau.
El 28 de agosto tomaron sus armas y volvieron a marchar rumbo a París. Llegaron a Noyon y luego
a Verberie donde se encontraron con el resto del Cuerpo Expedicionario Británico. Sin embargo
el 31 de agosto los alemanes interceptaron a algunas tropas británicas atrasadas, produciéndose
el último enfrentamiento de la retirada en Villers-Cotteretes y en Crepy-en-Valois el 1 de
septiembre, con gran cantidad de bajas para los alemanes.
Ahora sí, el resto del FEB se reunió en Betz y cruzaron el río Marne el 3 de septiembre, listos
para la defensa de París. En 13 días el Cuerpo Expedicionario Británico retrocedió 320
kilómetros cruzando la frontera belga-francesa con el enemigo en sus espaldas.
La batalla del Marne, otra lucha colosal, significó la salvación de la capital francesa para luego
iniciarse la brutal guerra de trincheras, una carnicería humana que duró cuatro años hasta el fin
del conflicto.