Desde la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, los aliados contaban ya con el
suficiente apoyo para desplegar el tan ansiado contraataque, planeándose a fines de 1942 el
desembarco de un gran ejército en el norte de Francia con el fin de liberar Europa y derrotar a
Alemania: era la Operación Overlord.
Pero en ese año no se contaban con los suficientes recursos para emprender la empresa,
postergando el desembarco para 1943. Nuevamente el plan fue aplazado debido a la campaña aliada
en Italia. Por fin en 1944 la situación era favorable: Alemania estaba retrocediendo sus líneas
en todos los frentes, y el poder bélico norteamericano y británico estaba en su máximo esplendor.

En 1944 el Cuartel General de las Fuerzas Aliadas se encargó de los preparativos. 1750000
británicos, 1500000 norteamericanos y 250000 soldados franceses, polacos, etc. divididos en 36
divisiones y más de 20 millones de material bélico serían desplegados por la costa norte
francesa: 4216 lanchas de desembarco (landing ships y landing crafts), 1213 barcos de guerra,
11590 aviones (3340 bombarderos pesados, 930 bombarderos ligeros y 4190 cazas). Pero la costa
ya había sido armada dos años antes por los alemanes con la construcción de un muro de defensa,
la Atlantikwall (Muralla del Atlántico).
El desembarco se concentraría en Normandía, que fue dividida por las fuerzas aliadas en cinco
playas llamadas (de oeste a este) Utah, Omaha, Gold, Juno y Sword. Las dos primeras serían
atacadas por los norteamericanos, mientras que las demás por los británicos con apoyo
canadiense. Por su parte, Hitler suponía que el ataque se produciría en el Paso de Calais, el
punto más cercano entre Europa y Gran Bretaña, y una zona más cercana a Alemania, desplegando
ahí el grueso de sus fuerzas.
Originalmente la operación se iba a realizar el 5 de junio, pero el terrible clima existente
tuvo que ser postergado por varias horas hasta que Dwight Eisenhower, general en jefe, decidió
por su cuenta y riesgo iniciar la ofensiva el día 6. Durante la noche previa, consciente de lo
difícil de la situación, Eisenhower escribió una carta en caso que el desembarco resultara un
fracaso en la que asumía por completo la responsabilidad del desastre.

A los 15 minutos del 6 de junio, el Día D, son arrojados paracaidistas británicos y
norteamericanos a orillas del canal de Caen y en el Cotentin, cerca de Montebourg. A las 3:14
am. se despliega el bombardeo aéreo y a las 5:50 am. el fuego de artillería de los barcos de
guerra. En ese lapso de tiempo, las lanchas portatropas cruzaban el Canal de la Mancha rumbo
a Normandía, sorteando las olas y el mal tiempo, llegando entre las 6:30 y 7:30 a Normandía.
Sin embargo al abrirse las compuertas de los botes de las primeras fuerzas de choque, fueron
inmediatamente recibidos por un intenso fuego de ametralladora alemana. Esto, y el recorrer casi
a nado varias decenas de metros hasta llegar a la arena, hicieron a los soldados blancos fáciles
del fuego enemigo durante las primeras horas de lucha. Esta crisis se hizo aguda en la playa
Omaha, cuando sólo el apoyo aéreo pudo establecer una cabeza de puente bien entrada la tarde. De
forma macabra rebautizaron la playa como Bloody Omaha (sangrienta Omaha), por el teñido rojo
que tomaron las aguas en el transcurso de la jornada.

En las otras playas se logró el objetivo de tomarlas, muchas de ellas con actos heroicos que son
reconocidos hasta el día de hoy, pero no se pudo capturar los pueblos cercanos, entre ellos Caen
que debió caer en el primer día y no ocurrió sino hasta dos semanas después. Pero el tener
aseguradas las cabezas de puente en Normandía fue suficiente para que en los días siguientes
grandes cantidades de hombres y material bélico llegaran al continente.
Después de mucho sacrificio los aliados pudieron establecerse en el norte de Francia. Días
más tarde París fue liberada y el camino hacia Berlín y la victoria final quedó libre.