Cuando Japón firmó el pacto del Eje con Alemania e Italia, Estados Unidos supo que sus
posesiones en el Pacífico que había conseguido en el siglo XIX corrían riesgo, pero desestimaba
el poder bélico del Imperio nipón. Todavía sentía la Segunda Guerra Mundial demasiado lejos como
para involucrarse.

Pero Japón se estaba preparando para la guerra desde hace mucho. Había tomado Manchuria y estaba
planeando un ataque sorpresa para destruir la flota norteamericana apostada en Pearl Harbor
(Hawai), y así inclinar la balanza del poder a su lado en el Pacífico. La flota de Nagumo se
había reunido para ese fin en la bahía de Tankan desde el 22 de noviembre de 1941: estaba
compuesta por tres portaaviones, dos acorazados, dos cruceros pesados, un crucero ligero, 16
destructores y tres submarinos. Delante de ellos 27 submarinos más, cinco de ellos con
submarinos enanos para atacar a los buques norteamericanos anclados en el puerto. Toda esta
operación se realizaba mientras los embajadores de ambos países estaban negociando en Washington
un tratado de paz.
El 26 de noviembre la flota japonesa parte hacia Pearl Harbor en el más absoluto sigilo. El
factor sorpresa fue tan importante que cualquier embarcación que los avistara debía ser
capturada o hundida (si fuera un buque de guerra la operación sería suspendida).
El plan de ataque se dividiría en dos etapas: la primera consistía en el ataque de 183 aviones,
entre bombarderos, torpederos, cazas y escoltas hacia las cinco bases aéreas de la zona (en
realidad eran seis), la base de hidroaviones de Kanehoe y la isla Ford, donde se concentraba la
flota norteamericana. El segundo, con 213 aviones más 70 de reconocimiento y reserva, para
completar el trabajo de la primera.
En los primeros días de diciembre la flota japonesa recibió la noticia de un espía que en Pearl
Harbor no habían portaaviones, pero sí 8 acorazados. Nagumo decide seguir la marcha. En la noche
del 6, la flota llegó al punto donde debían desplegar el ataque. A las 5 am. del 7 de diciembre,
dos hidroaviones salen a recorrer las islas para encontrar a los portaaviones Enterprise y
Lexington, sin éxito.
A las 6:15 am. sale la primera oleada de aviones.
El éxito de la operación fue ayudada por la ineptitud de las comunicaciones norteamericanas. La
más grave de todas (en la madrugada tardaron tres horas en detectar y destruir un submarino) fue
la detección por radar de muchos aviones a 220 kilómetros de distancia. Cuando transmitieron la
información al Centro base, les contestaron que se esperaba la llegada de una flotilla de
bombardeos B-17 americanos. De esta forma se desestimó un posible ataque.

A las 7:50 am. del 7 de diciembre de 1941 se produce el primer ataque a Pearl Harbor. Los
norteamericanos fueron tomados totalmente por sorpresa, aunque reaccionaron para alcanzar sus
puestos de combate y defenderse como pudieran, pero la inmensidad de la ofensiva hizo inútil la
resistencia. Hacia las 8:25 am. casi todos los buques de guerra fueron destruidos o puestos
fuera de combate en el mejor de los casos: los acorazados Arizona, West Virginia, Nevada,
California y Oklahoma recibieron los primeros impactos de los torpederos. Luego el Tennessee y
el Maryland corrieron la misma suerte, mientras que los primeros fueron rematados. Sólo el buque
insignia Pensylvania se salvó por estar en dique seco.
A las 8:40 am. comenzó el segundo ataque al mando del comandante Shimazaki enviando 170
aparatos. Esta vez la defensa norteamericana estuvo mejor organizada, pero no pudo evitar más
daños: el Pensylvania, el único acorazado sin ser alcanzado, fue la víctima de la oleada junto
con otros tres destructores.
A las 10:00 am. Nagumo dio por concluido al ataque a Pearl Harbor, a pesar que sus comandantes
le habían aconsejado un tercer ataque y la búsqueda del portaaviones Enterprise que estaba muy
cerca a la zona del desastre. Japón había perdido la oportunidad de destruir completamente la
flota norteamericana: tres acorazados, 12 cruceros y otros 60 barcos menores no sufrieron daños,
y sus talleres, diques secos y sus vitales depósitos de combustible quedaron intactos. Además,
los portaaviones no fueron siquiera buscados.
Aun así, Estados Unidos había perdido dos acorazados, tres destructores y cuatro buques menores;
otros tres cruceros y tres destructores sufrieron graves daños, y casi todos los aviones (246)
fueron destruidos o muy dañados. Murieron 2403 personas y 1778 fueron heridos. Por el lado
japonés, perdieron 29 aviones y sus cinco submarinos enanos; y 55 pilotos y 10 submarinistas
murieron o fueron capturados.
Minutos después del primer ataque, Washington recibió la declaración de guerra de Japón, a pesar
que ésta fue enviada antes de producida. Horas más tarde, Estados Unidos le declaró la guerra a
Japón. El 11, Alemania le declaró la guerra a Estados Unidos y así la cadena del conflicto se
extendió a los 5 continentes.