A las pocas semanas de estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, el frente oriental alemán
corría grave peligro ante la furiosa ofensiva de las tropas rusas, tan así que Berlín y el
destino de Alemania estuvieron en juego.

El ejército alemán con 200000 hombres se ubicó en la frontera rusa a esperar la arremetida de
500000 rusos distribuidos en dos ejércitos, el norte y el sur, denominados la aplanadora. En la
primera oportunidad de ataque los rusos (a cargo del gran duque Nicolás, tío del zar Nicolás II)
tomaron por sorpresa a los alemanes y los obligaron a ceder grandes cantidades de terreno de
forma inmediata.
Muchos prusianos huyeron al oeste. El 20 de agosto la aplanadora rusa derrotó a los alemanes en
Gumbinnen, dirigiéndose a Könisberg, la capital de Prusia Oriental. Ante la gran superioridad
numérica del invasor, la victoria parecía cuestión de tiempo y ya se estaba planeando el ataque
final a Berlín. La ofensiva se inició por el norte y el sur.
Hindemburg fue llamado de su retiro a encargarse de la defensa, y su primera orden fue enviar
hombres al sur para detener al II Ejército ruso al mando de Sansonov, dejando una patrulla
peligrosamente débil en el norte confiando en que llegarían refuerzos.
La movilización de las tropas alemanas hacia el sur se produjo en los últimos días de agosto,
con la consigna de atacar con el mismo número de efectivos que sus enemigos. El 26, éstas se
movieron al flanco izquierdo del II Ejército ruso, que fueron sorprendidos y tuvieron que
retroceder sufriendo muchas pérdidas.
Al día siguiente Hindemburg mandó atacar el otro flanco infringiéndoles aún mas daño. Al caer
la noche, los rusos ya habían perdido 40000 hombres. Sin poder contar con refuerzos, Sansonov se
vio atracado entre dos ejércitos en el bosque de Tannenberg, teniendo como única vía de
salvación huir al este. El ejército alemán aprovechó la oportunidad atacando Niedenburg, el
escape del II Ejército, mientras que por el norte se completó el cerco tomando posición tanto al
este como el oeste.
Las tropas de Hindemburg entraron en el bosque para aniquilar el diezmado y desordenado II
Ejército ruso. Miles se rindieron. Sansonov, sabiendo que la derrota era inevitable, se suicidó.
El 30 de agosto los rusos que todavía seguían luchando fueron derrotados. Murieron 120000 rusos
y 93000 fueron hechos prisioneros, además de capturar 700 piezas de artillería. Ante tal
desastre, el duque Nicolás ordenó la retirada de todas las tropas de Prusia oriental,
regresando hasta su propia frontera.
Después de esta batalla Rusia sólo conoció de derrotas hasta la capitulación de enero de 1918.
Por su parte, el poderío alemán se vio incrementado generando temor en toda Europa. Por esas
cosas del destino, si los rusos hubieran tenido éxito en el ataque a Berlín, la Primera Guerra
Mundial habría durado sólo 4 semanas, y no 4 años.