En el tercer año de la Primera Guerra Mundial (1916), ambos bandos en el frente occidental,
franceses, británicos y belgas contra los alemanes, habían caído en el total estancamiento
generándose la llamada guerra de trincheras, ataques limitados con grandes pérdidas humanas sin
gran beneficio.

Con los soldados enterrados en las trincheras, se llegó a la conclusión que la guerra no podría
definirse en un despliegue móvil. De esta forma, el jefe del Estado Mayor Alemán, Erich von
Falkenhayn, puso en práctica la táctica de la "guerra de desgaste", cuyo principal fin era
debilitar las defensas aliadas. Como parte del plan, se organizó un gran ataque en el saliente
de Verdún, considerado un símbolo para Francia y Alemania, y así adelantar un armisticio.
El saliente es una zona delicadamente especial para el ataque y la defensa. Estaba partido en
dos por el río Mosa, el terreno era boscoso y con varias colinas de unos cuantos cientos de
metros de altitud, del cual se desprenden varios barrancos.
Los preparativos para la ofensiva alemana fueron impresionantes. Ochenta batallones fuertemente
armados con fastuosas piezas de artillería estaban distribuidos en 12 kilómetros a lo largo de
la zona, múltiples cuarteles subterráneos y un despliegue ferroviario sin precedentes, contra
las pobres defensas francesas (muchas divisiones fueron enviadas a la ofensiva en el Somme),
comunicadas con el resto del país sólo por una carretera. Son conocidos los constantes llamados
al Estado Mayor Francés para reforzar Verdún ante el inminente ataque, pero no fueron escuchados
ya que nunca imaginaron algo así en una zona en teoría inaccesible.
La batalla de Verdún comenzó a las 7:15 horas del 21 de febrero de 1916 con un intenso fuego de
artillería alemana. Aunque el objetivo se concentró principalmente en el frente de los bosques,
toda la zona estaba siendo sensiblemente afectada. En pocas horas, Verdún fue convertida en
ruinas.
Por la tarde, las defensas francesas de choque estaban aisladas del resto. Peor aún, el cielo se
hizo negro del humo impidiendo la labor de la artillería francesa, también golpeada por el
bombardeo. Tras más de nueve horas de fuego constante, las primeras tropas de infantería alemana
salieron en fila y con lanzallamas a aniquilar a las desechas tropas francesas.

Los efectos del terrible bombardeo también afectaron a los alemanes. No podían encontrar la primera
línea de trincheras francesas, simplemente porque ésta había desaparecido: ni siquiera se podía
encontrar cadáveres enteros. Los pocos sobrevivientes de aquel ataque se agruparon en las
grietas del terreno, esperando luchar con lo poco que tenían, logrando que los alemanes tomaran
el bosque de Haumont sólo al día siguiente a pesar que su artillería siguió disparando toda la
noche.
Para el día 24 de febrero las defensas francesas estaban al borde del colapso. En ese mismo día
el jefe del XI Ejército, Henry Philippe Pétain, fue nombrado comandante del frente de Verdún. Al
día siguiente cayó el fuerte de Douaumont, justo antes que éste tomara en la práctica el comando
de la defensa.
Pétain ordenó reagrupar las tropas, reconstruir las trincheras formando tres líneas y
restablecer las comunicaciones. Hizo reparar la carretera casi destruida por el bombardeo a
sabiendas que ésa era su única vía para recibir suministros, además se rediseñó una vía férrea
como auxilio. Tropas de refresco o traídas del Somme reemplazaron a los muertos o heridos del
combate. Además de esto insistió al Alto Mando para enviar más hombres y artillería. Para antes
de la segunda ofensiva germana, todos los civiles evacuaron la ciudad.
El 30 de abril Pétain fue ascendido a jefe del Grupo de Ejércitos del Centro perdiendo
participación directa en la defensa de Verdún, siendo reemplazado por el general Robert Georges
Nivelle. Se dice que este cambio de mando se realizó debido a que Pétain pedía demasiado para la
defensa. Aunque Pétain se convertiría en héroe nacional, Nivelle tomó una actitud irresponsable
al ordenar una contraofensiva sin estar todavía preparado, perdiendo más terreno que antes de la
primera ofensiva alemana. Todo el esfuerzo de Pétain en Verdún fue tirado al agua.
Vaux cayó el 2 de junio y Thiaumont el 23; pero los alemanes ya se habían dado cuenta que
estaban gastando demasiadas fuerzas en una carnicería sin lograr aún el desmoronamiento del ejército francés.
Hindenburg destituyó a Falkenhayn como jefe del Estado Mayor Alemán, siendo reemplazado por
Erich Ludendorff en el mes de agosto. El combate siguió hasta el 2 de septiembre de 1916, cuando
el Alto Mando Alemán suspendió la ofensiva.
Ambos bandos sumaron un millón de bajas, casi la mitad de ellos muertos, demasiado para una
batalla que terminó sin un ganador. Meses después otras ofensivas volvieron a Verdún, pero aquel
período comprendido entre abril y septiembre de 1916 será recordado como la época en que se
realizó una de las más salvajes batallas del siglo XX.