La 77ª División de Nueva York del Ejército de los Estados Unidos fue aislada por las fuerzas
alemanas el 2 de octubre de 1918, en las últimas semanas de la Primera Guerra Mundial. 600
hombres condenados a su suerte, fueron parte del llamado batallón perdido que estaba ubicado en
medio de las fuerzas enemigas impidiendo su avance.
El batallón sufrió el furioso ataque del ejército alemán. Perdieron una gran cantidad de
hombres, los heridos estaban regados en la tierra y el alimento escaseaba. Por si esto no era
suficiente, los mismos norteamericanos empezaron a bombardear su posición.

Así fue imperante enviar un mensaje al cuartel general para que cesara el ataque antes que
fueran aniquilados. Ante la falta de radiotelégrafos o de algún cable telefónico, se tuvo que
recurrir a una tecnología ancestral. Se utilizó una paloma mensajera que llevaba un mensaje
diciendo "Muchos heridos. No podemos retirarnos". Al ser soltada, la paloma fue derribada por
los alemanes, conscientes que cualquier ave que pasara por el campo de batalla podía tener
valiosa información. Una segunda ave fue lanzada con la frase "Los hombres están sufriendo.
¿Pueden enviarnos apoyo?". La paloma sufrió la misma suerte que la primera, ante la desperada
mirada del batallón.
Cher Ami (Querido Amigo en francés) era el nombre de la última esperanza de la salvación del
batallón: "Nuestra propia artillería está tendiendo una cortina de fuego sobre nosotros. ¡Por el
amor de Dios, detengan el fuego!", el mensaje.
Luego de insertar el desesperado mensaje en la pata, Cher Ami levantó vuelo desde la improvisada
trinchera hecha casi añicos. Ni bien detectada, la paloma fue atacada por el intenso fuego
alemán. Fue alcanzada pero increíblemente no cayó. Con un ojo destrozado, una bala en el pecho y
otra en la pata, Cher Ami pudo llegar casi moribunda al cuartel norteamericano.
Recibido el mensaje, se ordenó suspender el bombardeo inmediatamente. Sin embargo demoraron
tres días más hasta que el batallón (reducido a menos de 200 hombres) fuera por fin rescatado.
Durante 5 días habían resistido día y noche al incesante ataque alemán de todas las formas
posibles demostrando una valentía increíble. Los tres capitanes que estaban al mando fueron
galardonados, y los soldados ascendidos.
Cuando terminó la guerra, Cher Ami y otras 40 palomas fueron condecoradas por su gallardía. En el
caso de la paloma del Batallón Perdido, al morir fue disecada y ahora es parte del Instituto
Smithsonian en Washington, D.C.