A mediados de mayo de 1940, la Wehrmacht (ejército alemán) había partido en dos la defensa
anglo-francesa como fruto de la voraz ofensiva desatada en los inicios de la Segunda Guerra
Mundial. Como consecuencia de este movimiento, más de 400000 soldados aliados y abundante
artillería y transporte fueron atrapados en Dunkerque, en el norte de Francia.

Los alemanes, con la mejor oportunidad de darle el golpe de gracia al enemigo, dieron comienzo al
ataque para liquidar a los aliados. Al otro lado del Canal de la Mancha, Gran Bretaña buscaba
una forma desesperada de salvar a aquellas tropas, la mayoría de ellas compatriotas. Se convocó
a todos los navíos de Dover, sin importar si era un yate, buque, barco de pesca o lo que fuere,
para que pueda ir a Dunkerque a rescatar a todos los hombres posibles. En total la cantidad
de embarcaciones llegaban al millar.
Para lograr ese objetivo, la marina tuvo que limpiar el canal de todas las minas regadas en sus
aguas. Terminada su función, dio comienzo la operación Dinamo para el rescate de las tropas en
Dunkerque la noche del 26 de mayo de 1940. En los alrededores, un grupo de defensores tenía que
sacrificarse a defender como pudieran el perímetro del ataque terrestre alemán, mientras que
sus compañeros iniciaban el éxodo. Por aire, los navíos eran literalmente dejados a su suerte
ante los bombardeos de la Luftwaffe.
En el primer día fueron evacuados 7669 soldados; el 28, 17823; el 29, 47310; el 30, 53823; y el
31 de mayo, 68000. El número de rescatados superó las expectativas británicas; sin embargo hubo
quejas formales del ejército francés al no asistir a los soldados ingleses, franceses y belgas
por igual. Por otro lado, Adolf Hitler ordenó no atacar la bolsa de protección con todo el
material disponible, limitando la ofensiva a más que unos cuantos operativos de choque. El
motivo de su decisión se especula desde su subestimación al operativo hasta una "señal" de buena
voluntad de Alemania hacia Gran Bretaña para llegar a la paz.

Pero al primer día de junio, el intenso fuego de las ametralladoras alemanas hizo suspender
las actividades de rescate, ordenando el fin de la operación Dinamo para el día siguiente. En la
mañana del 2 de junio, los defensores de Dunkerque depusieron sus armas convirtiéndose en
prisioneros, pero cumplieron su misión. Fueron rescatados 338872 soldados (215787 británicos y
123095 franceses y belgas); sin embargo se perdieron 68111 combatientes entre muertos, heridos y
prisioneros. El material abandonado también fue cuantioso: 2742 cañones, 63879 vehículos y 20548
motocicletas; mientras que la cuarta parte de las embarcaciones y 13 destructores de la marina
fueron hundidos.
Cuando los soldados rescatados llegaron a las ciudades cercanas fueron recibidos como héroes, al
contrario de lo que ellos pensaban. Muchos regresaron por el oeste a seguir con la defensa de
Francia. Otros permanecieron en Inglaterra para su propia defensa ante un posible ataque alemán,
buena parte de ellos regresaron a Francia cuatro años después para el desembarco aliado en
Normandía. Al fin de cuentas, la operación Dinamo por el rescate de las fuerzas atrapadas en
Dunkerque no pudo impedir la derrota aliada en aquella batalla, pero pudo salvar a tal cantidad
de hombres, que pudo haber hecho la diferencia al final de la Segunda Guerra Mundial.