El 16 de julio de 1969 empezó una de las travesías más importantes del siglo XX. Desde el Cabo
Kennedy, el Apolo 11 con sus tripulantes Neil Armstrong, Michael Collins y Edwin Aldrin, se
elevaron al cielo en busca de la posteridad.

La carrera espacial comenzó muchos años atrás, cuando la Unión Soviética lanzó el Sputnik I en
1957, el primer objeto enviado al espacio. Desde entonces Estados Unidos se decidió a vencer
a los rusos en este singular duelo, en una demostración de poderío en la Guerra Fría. Luego de
años de investigaciones, estudios, ensayos y mucho sacrificio de parte de los integrantes del
proyecto, todo estaba listo. Los norteamericanos querían ser los primeros en llegar a la Luna y
estaban a poco de lograrlo.
Tras meses de exhaustiva preparación física y psicológica (en los días previos al lanzamiento
vivieron aislados del mundo), a las 7:32 am del 16 de julio los cinco motores del cohete
levantaron el vuelo rumbo a la Luna a 27300 km/h, ante la vista de un millón de espectadores en
la zona de despeje y cientos de millones por televisión.
Tres horas y minutos después del despegue el Apolo 11 salió de la gravedad lunar utilizando su
último reactor disponible. A una velocidad de marcha de 5800 km/h los navegantes tenían el
camino abierto hacia la Luna sin reportar problema alguno.
El 19 de julio la nave entró en la fuerza gravitacional de la Luna. Tal era la confianza entre
la tripulación que bromeaban con los controladores de Houston. Al día siguiente la misión llegó
a sobrevolar la superficie lunar. Aldrin y Armstrong se trasladaron al módulo Águila, mientras
Collins se quedaba en el módulo de control Columbia para maniobrar la nave y dar apoyo. Según
los planes él no iba a pisar la Luna.

El lunes 20 de julio de 1969 el módulo lunar aterrizó en la superficie de forma manual, en la
zona llamada Mar de la Tranquilidad. Cuando la escalerilla salió de la nave, Armstrong tiró una
perilla del cual salió una cámara de televisión para dar al mundo entero las tomas de la hazaña
en vivo. A las 8:56 pm. el mismo Neil Armstrong fue el primero en bajar. Mientras lo hacía dijo:
"Estoy al pie de la escalerilla. Las patas del Águila sólo han hundido la superficie unos
cuantos centímetros. La superficie parece ser de grano muy fino cuando se la ve de cerca. Es
casi un polvo fino, muy fino. Ahora salgo de la plataforma...".
Segundos después puso el pie izquierdo sobre la superficie. Era la primera vez que un ser humano
se paraba en un lugar que no fuera el planeta Tierra. Las siguientes palabras que pronunció
pasaron a la posteridad: "Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran salto para la
humanidad...".
Edwin "Buzz" Aldrin le siguió 19 minutos después. Sus primeras palabras fueron más cortas pero a
la vez filosóficas: "¡Qué magnífica desolación!". Pero los hombres tenían tareas que hacer en la
superficie. Recorrieron la Luna durante dos horas, recogiendo más de 20 kilos de muestras del
suelo y colocando un medidor de viento solar, un reflector de rayos láser y un sismógrafo. Paso
a paso los astronautas tomaron fotos de todo lo que veían. Al principio tenían dificultades para
movilizarse, pero rápidamente se acostumbraron a caminar, correr y saltar en una superficie seis
veces menor que la terrestre.
Como acto final, se colocó la bandera de los Estados Unidos, una placa recordatoria y luego
conversaron por radio con el presidente Richard Nixon. Dos horas y minutos después regresaron al
módulo lunar y se encontraron con el Columbia, era tiempo de volver a la Tierra.
El regreso del Apolo 11 a casa se realizó sin contratiempos, y a mayor velocidad que el viaje de
ida. El 24 de julio la nave cayó al mar cerca de Hawai, siendo recibidos por el portaaviones
Hornet. Tal como lo estipulaba el programa, antes de abandonar la nave debían ponerse trajes de
aislamiento biológico para evitar cualquier tipo de contaminación contraída en la Luna. La
tripulación fue nuevamente aislada por tres semanas donde compartieron toda la información
adquirida. Aunque no tuvieron contacto inmediato con la gente, aquellos tres hombres se
convirtieron en héroes... y el ser humano vio el cielo como su nueva meta.