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Historias

Los divinos autos de los años 20 y 30


Terminada la Primera Guerra Mundial, las tendencia mundial era la de un drástico cambio de vida. La Belle Epoque tuvo una gran influencia en los diseños de los automóviles de aquellos tiempos. Exquisitas máquinas que satisfacían los gustos del más exigente cliente, hoy en día son codiciadísimas piezas de colección.

A pesar de que no han existido dos modelos iguales, las características de estas bellezas sobre ruedas son comunes: líneas armoniosas, colores finos, volúmenes generosos, con motores muy potentes pero a la vez dóciles, y sobre todo, extremadamente costosos. El arte hecho automóvil había llegado en estos años a su máxima expresión.

Mercedes Benz 540K Aunque los principales países fabricantes de estos tipos de coches eran Francia e Italia, fueron muchas las marcas a nivel mundial que propusieron entre sus catálogos modelos de lujo. Para entonces, salieron memorables diseñadores y carroceros como Auburn, Cord, Cadillac, Duesenberg, Lincoln, Pierce-Arrow, Packard, Labourdette, Fernandez y Darrin, Saoutchick, Touring, Salam Castagna, Pininfarina, etc, etc. Por otro lado, los grandes constructores como Ford, Mercedes y FIAT, se encargaban del desarrollo de los motores y chasises. La unión de un famoso carrocero con un gran constructor daba como producto un auto colosal.

La crisis a causa de la estrepitosa caída de la bolsa de Nueva York afectó de gran forma a la industria automotriz. Muchas casas pequeñas cerraron sus fábricas, haciendo que las tendencias cambiaran. La inestabilidad económica y social de los 30 (especialmente en la segunda mitad) obligó a los compradores a preferir a los autos seguros que a los elegantes, el lujo cedió su lugar a la fiabilidad. Aún así, los autos divinos no cesaron del todo. Salieron autos fabulosos como el Rolls Royce, el Auburn Speedster y el Mercedes 540K, tratando de destronar del trono del auto más bello del mundo al Bugatti 41 Royale, exquisito auto de hermosas líneas y mecánica casi perfecta, pero como dicen los que lo manejaron, extremadamente difícil de maniobrar. Bugatti no se durmió en sus laureles y lanzó el Bugatti Atalante, uno de los últimos autos de esta especie que ya estaba condenada a morir.

Pero así como los autos preciosos nacieron al concluir la Gran Guerra y absorbieron un terrible golpe a causa de la Gran Depresión, llegaron a su fin definitivo al estallarse la Segunda Guerra Mundial. Varias fábricas cambiaron sus divinidades motoras por armatostes bélicos; los autos finos fueron cambiados por utilitarios militares. Nunca más aparecieron estos hermosos autos. La depresión post-guerra cambió la mentalidad del mundo para siempre: ahora la tendencia sólo nos limita a sobrevivir.


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