El General George Patton, aparte de su brillante capacidad como estratega militar, era conocido
también por su inmisericordia al someter a sus soldados a situaciones inhumanas, no siendo
considerado como el más simpático de comandantes de las fuerzas aliadas en la Segunda Guerra
Mundial.

Una de las situaciones más escandalosas que se le conoce fue la visita a un hospital militar en
Sicilia, Italia. En lugar de brindar expresiones de ánimo a los soldados heridos, empezó a
insultar a aquellos que estaban internados por ataques de nervios o similares: hasta a uno de
ellos lo mandó al suelo con una bofetada.
La noticia dio la vuelta al mundo. Mientras unos pedían la destitución de Patton, otros querían
verlo en el Consejo de Guerra. Dwight Eisenhower tuvo que intervenir. Paradójicamente la delicada
situación del general terminó con la muerte de éste en un accidente automovilístico camino a
Heidelberg (Alemania), el 21 de diciembre de 1945.