La Ilíada, una de las dos obras cumbres de Homero, relata la historia de dos pueblos enfrentados
entre sí, y la inteligente maniobra para llegar a su fin.
Paris, el hijo del rey de Troya, raptó a Helena, la esposa del rey espartano Menelao y
considerada la mujer más bella del mundo. Los griegos reunieron un ejército de gran número al
mando de Agamenón (hermano de Menelao) para acabar con Troya y rescatar a Helena. Pero lo que no
imaginaron era que el ejército y las infranqueables murallas de Troya resistirían ante los
constantes ataques griegos durante diez años.

Héctor, el máximo héroe troyano, fue asesinado por su mortal enemigo Aquiles, el gran héroe
griego. Pero Aquiles correría la misma suerte de su rival al ser alcanzado por una flecha
venenosa en su talón, según la leyenda, el único lugar vulnerable de su cuerpo (de ahí
viene el popular dicho del "talón de Aquiles" como muestra de su debilidad). La guerra parecía
interminable aunque ambos bandos ya no contaban con sus héroes.
Cuando el cansancio y la desesperanza parecía consumir la región, apareció otro héroe
legendario de nombre Ulises, el cual propuso una idea colosal: declarar que Grecia deponía sus
armas marchándose de Troya, y como muestra de buena voluntad, regalaría un inmenso caballo de
madera a los "vencedores".
Este caballo de madera estaba hueco, y dentro de ella un contingente de los mejores soldados
griegos dispuestos a hacer un ataque rápido y mortal dentro de la ciudad amurallada. Los
troyanos explotaron en felicidad al ver que los soldados y las naves griegas se retiraban, y
al recibir el regalo en las puertas de la ciudad, toda la ciudad celebró con abundante licor.
Metieron el caballo al interior de la ciudad mediante gruesas cuerdas. Ulises y sus hombres
escuchaban claramente dentro del caballo a los troyanos en pleno jolgorio hasta bien entrada la
noche, cuando literalmente todo enmudeció debido a la embriaguez. Mientras tanto, la noche fue
aprovechada por los griegos, ejército y marina, para regresar sigilosamente a las afueras de
Troya.
Luego Ulises ordenó abrir las puertas del caballo de madera e iniciar el ataque. No fue difícil
reducir a los pocos soldados sobrios pero desarmados que custodiaban la ciudad. De inmediato se
abrieron las puertas ingresando el resto del ejército griego que esperaba al otro lado de la
muralla, aniquilando al desprevenido ejército troyano. Eliminado el rival la ciudad fue saqueada
e incendiada, para luego regresar a casa esta vez en definitiva.
La guerra de Troya terminó aunque no para Ulises. Poseidón, el dios del mar, molesto con el
héroe griego, hizo que su barco se perdiera en el océano. Las aventuras que Ulises vivió en los
siguientes diez años como persona desaparecida para el resto de sus compatriotas fue
inmortalizada en la segunda obra maestra de Homero, la Odisea.