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Historias

El hundimiento del Titanic


Para muchos esta desgracia terminó con el concepto de aristocracia en nuestra sociedad, el romanticismo de lo barroco y el lujo excesivo al chocar ante la inmensa desgracia que enlutó al mundo aquel día de abril de 1912.

Titanic El RMS Titanic, trasatlántico de bandera inglesa aunque de construcción irlandesa, se había convertido en el elemento móvil más grande hecho por el ser humano. Fabricado en los astilleros Harland & Wolff (Belfast, Irlanda) fue concebido con lo último de la tecnología naval de entonces. Su construcción empezó en 1908 junto con su gemelo el Olimpic y el Britanic en dicho astillero. Pesaba 46328 toneladas, midiendo 300 metros de largo y 30 de ancho. Contaba con todos los lujos imaginables (piscina, gimnasio, amplios jardines, baños turcos y un magnífico salón, entre otros), toda la fastuosidad para una primera clase que tuvo que pagar muchos miles de dólares por un boleto. Dichas comodidades fueron disminuidas ostensiblemente para los pasajeros de segundo nivel, y hasta los de tercera clase quienes terminarían siendo los más afectados por la tragedia.

Se terminó de construir el 31 de mayo de 1911, sin embargo algunos detalles retrasaron su entrega sino hasta fines de marzo de 1912; decidiéndose la fecha del viaje inaugural al 10 de abril de 1912, uniendo la ruta Southampton - Nueva York. El barco fue declarado insumergible por Bruce Ismay, presidente de la compañía White Star Line (propietaria del barco). Al mando del Titanic estaría el Capitán Edward J. Smith, el segundo al mando el Oficial Jefe Henry F. Wilde y el Primer Oficial Willian M. Murdoch.

La celebración por la salida al mar fue impresionante. Aquel miércoles 10 de abril miles de personas de todas las clases sociales rodearon al gran barco en el puerto. Al mediodía, fue remolcado por dos botes para salir del muelle. El primer destino fue la ciudad francesa de Cherburgo, llegando en horas de la tarde, donde no pudo estacionar por la falta de profundidad del puerto (los pasajeros llegaron a tierra mediante botes). En la noche zarparon hacia Queenstown (Irlanda) llegando en la mañana del día siguiente. Dos horas después, el Titanic iría rumbo a Nueva York cruzando el Atlántico Norte.

Los días 12 y 13 transcurrieron casi sin novedad, salvo los primeros mensajes de barcos que encontraron hielo en el camino. La excesiva confianza en el poderío de su nave hacen a los oficiales hacer caso omiso de las advertencias. Por el contrario, el Capitán Smith había decidido (según se dice) aumentar la velocidad para llegar a Nueva York en tiempo récord. Según un testigo, Ismay lo convenció para ganar fama.

Hacia el día 14, el Titanic ya había completado la mitad del recorrido, obviando el peligro de los icebergs que se iban a atravesar por su camino en las horas de la noche según varias comunicaciones radiales, especialmente del vapor California. La única acción que se realizar fue variar el rumbo durante el día, decisión inútil porque el hielo estaba en todas partes. Durante la noche, y ante la descortesía del radiotelegrafista del Titanic, Bride, el California dejó de enviar advertencias. Este hecho fue crítico ya que los cohetes de alarma del Titanic al momento del hundimiento fueron interpretados por el California como fuegos artificiales (las señales de S.O.S. no fueron recibidas porque su radiotelegrafista se había ido a dormir). Para ese entonces el encargado del barco era el Primer Oficial Murdoch, el tercero al mando.

Ya de noche, a las 11:40 pm, el vigía Fred Fleet divisa a 500 metros un iceberg de aproximadamente 500000 toneladas a lo cual el barco se acercaba peligrosamente rápido, dando un grito desesperado al puente. Murdoch ordenó marcha atrás a los motores y virar a babor pero ya era demasiado tarde: el iceberg roza por un costado al barco, dejando una gran cantidad de hielo en ella... y dañando gravemente la estructura del casco.

Los pasajeros no hicieron mucho caso de las órdenes de abandonar el barco ante la convicción de que éste se suponía insumergible, los primeros botes salvavidas tenían pocos ocupantes.

De inmediato el agua entró por el boquete abierto, justo por debajo del nivel del mar, hacia el compartimiento de los víveres. Al principio se suponía un daño menor, pero en los siguientes minutos el agua penetraría en todos los compartimientos, al darse cuenta que el iceberg dejó una rajadura de casi 100 metros en el casco. Hacia la 1:30 am del día 15, casi toda la proa estaba sobrecargada de agua.

La desesperación de los pasajeros por tomar algún bote salvavidas fue conmovedora, a lo cual surgió lo más aterrador del desastre. Las salidas de los pasajeros de tercera clase no fueron abiertas (por la Ley de Inmigración Americana este tipo de pasajeros no podían circular libremente por el barco). Pasadas las 2:10 am la proa colapsó y el barco hizo un ángulo de 45 grados respecto al nivel del mar. Luego el casco comenzó a partirse en dos, hundiéndose la proa. La energía eléctrica dejaría de funcionar y el todo se hizo oscuro.

La popa de la nave se enderezaría por unos instantes para luego suspenderse en vertical durante 5 minutos. A las 2:40 de la mañana lo que quedaba del Titanic se hundió a toda la velocidad en el mar llevándose a aquellos que se aferraban a ella para sobrevivir. El resto, en el agua gélida del Atlántico norte, estaban condenado al congelamiento.

Muchos minutos después, y tras intensas discusiones sobre si volver a la zona del desastre o no, regresaron algunos botes salvavidas a recoger a los sobrevivientes, pero ya era tarde. Sólo tres personas habían resistido al gélido mar. La cantidad de muertos alcanzaron los 1522, salvándose sólo 705, la gran mayoría individuos de primera clase. Se calcula en 1300 las personas que están en el fondo del mar. Sólo habían 16 botes salvavidas y 3 lanchas, sólo la mitad de lo que el Titanic realmente requería.

El Carpathia, que estaba a 58 millas de la zona al iniciar el desastre, recogió a los sobrevivientes que estaban en los botes salvavidas Con esta tragedia también se descubrió ante el mundo que las enormes diferencias sociales entre ricos y pobres pueden llegar a niveles escandalosos, cuando la vida de la gente era determinada por cuánto dinero tenía: entre los sobrevivientes habían más hombres adultos de primera clase que más niños de tercera clase.

A partir de entonces se establecieron normas no escritas sobre cómo afrontar este tipo de desastres, y tomar las previsiones del caso: la gloria de los grandes viajes en barco había culminado abruptamente.


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