El automóvil, aparte del fin primordial de transporte, se vio obligado a ser un instrumento
destructivo a causa de la guerra.
La Primera Guerra Mundial sirvió de escenario para los primeros vehículos militares. En 1914 los
franceses utilizaron autocañones para la defensa de su territorio en la primera batalla de
Marne. Poseían un cañón de 37 mm, y aunque significaba un factor sorpresa para los alemanes,
éstos incipientes coches eran muy lentos y vulnerables (su velocidad máxima era 5 km/h en
carretera, su único lugar de acción).

En 1917, los ingleses utilizaron por primera vez en la historia los tanques propiamente dichos.
En la batalla de Cambrai (noviembre de 1917) utilizaron 400 tanques, siendo así la primera
acción de la historia militar en la que se utilizaron carros de combate a gran escala. El
apremio de la guerra hizo que los alemanes también tuvieran sus propias versiones. A pesar de su
lentitud, se hicieron temibles durante la guerra de las trincheras al ser un enemigo móvil. El
armisticio en 1918, y la preparación de Alemania para una nueva gran guerra desde que Adolf
Hitler tomara el poder, hicieron que el desarrollo de vehículos de guerra fuera tan rápido, que
los germanos se pusieran a la vanguardia en el desarrollo de tanques y vehículos de combate al
inicio de la Segunda Guerra Mundial.
Los Panzers (en sus versiones III y IV) eran tanques mucho mejor armados que sus oponentes. La
potencia de fuego, el blindaje y la velocidad multiplicaron a sus antecesores de la Gran Guerra.
Al iniciar la Segunda Guerra Mundial, las nuevas tácticas alemanas de una guerra relámpago
(Blitzkrieg), tuvieron como base fundamental el uso de tanques como divisiones independientes.
Durante la invasión a Francia en 1940, los ejércitos de tanques pasaron fácilmente por las
estáticas defensas francesas aislando a los aliados por el norte, que pensaban que esta batalla
sería algo parecido al de la guerra anterior. Incluso una división blindada estuvo a pocos
kilómetros de París mucho antes de que llegaran las divisiones no blindadas. Francia cayó en
poco más de un mes.
La rápida derrota francesa demostró a todos los países en conflicto que las tácticas de guerra
habían cambiado drásticamente. El desarrollo tecnológico de los tanques y coches de combate
avanzaron rápidamente. Durante la batalla en África se hicieron famosos los África-korps al
mando de Erwin Rommel, compuestos por auto-orugas y tanques ligeros pero rápidos y capaces de
sortear las dificultades del desierto. Los norteamericanos ya tenían listo tanque Sherman y el
Jeep, un automóvil capaz de sortear cualquier tipo de obstáculos transportando cuatro personas,
siendo tan ágil como una moto. Los rusos, el T-34, para muchos el mejor tanque de la guerra.
La importancia de los blindados llegó a su máxima expresión en 1943, cuando en Kursk se produjo
la mayor batalla de tanques de la historia: 6000 tanques alemanes y rusos se enfrascaron en una
terrible lucha que terminó en la victoria soviética y el fin de la supremacía de Alemania en el
Este. El desembarco de Normandía y la ofensiva aliada Occidental tuvieron como inédita
confrontación entre los ligeros pero 8 veces más abundantes en número Sherman norteamericanos
contra los superblindados Panteras y Tigers alemanes. La supremacía en número de los tanques
americanos pudo más ante los más poderosos pero escasos blindados enemigos. Durante la batalla
de Berlín, los T-34 rusos aplastaron las débiles defensas alemanas terminando con la toma de la
Cancillería y el fin de la guerra en Europa.
Pero la nueva era de paz no frenó los avances tecnológicos de los vehículos de combate. El
inicio de la Guerra Fría y otros conflictos especialmente en el Medio Oriente volvieron a darle
importancia a estas armas de la muerte. Otro ejemplo fue la guerra del Kippur, donde 5300 carros
entre israelitas, sirios y egipcios se pusieron nuevamente en combate. La pérdida de 2000
unidades puso a pensar en la real eficiencia de estos aparatos para los tiempos modernos.
La Guerra del Golfo significó la última gran batalla en la que los vehículos blindados tuvieron
especial importancia. Pero a la vez puso en tela de juicio nuevamente la importancia y sobre
todo la utilidad de los tanques y otros similares para futuras confrontaciones. El espesor de su
blindaje, por más grande que sea, no podría soportar las nuevas armas nuclerares, y su uso sólo
se limitaría a acciones netamente ofensivas y aisladas. Solo el tiempo lo dirá.