El 3 de julio de 1947 se produjo en el estado de Nuevo México (Estados Unidos) uno de los hechos
más misteriosos del siglo XX. En las inmediaciones de Roswell, en Corona, un objeto no
identificado se estrelló entre los árboles ante la mirada de cientos de testigos.

Militares de la base de Roswell rodearon el área y la aislaron. El
Coronel William Blanchard confirmaría la existencia de un platillo volador, iniciando así la
polémica entre los testigos y el ejército que posteriormente desestimó el primer reporte, dando
a entender que se trataba de un globo aerostático.
Los habitantes de Roswell no creyeron este informe y lo hicieron público. Incluso surgieron
testimonios de personas que no sólo vieron a la nave caer, sino también de camiones que
remolcaba dicho aparato hacia un lugar desconocido. Estas afirmaciones confirmaron los
avistamientos reportados días antes del incidente en Roswell, cuando el piloto civil Kenneth
Arnold y parte de la tripulación de un vuelo de United Airlines avistaron también platillos
voladores. El primero lo hizo en las cercanías del Monte Rainier, en la misma capital de Estados
Unidos.

Desde entonces un sinfín de personas vieron ovnis, muchos de ellos fueron fraudes comprobados.
Sin embargo el caso Roswell fue el incidente más creíble de todos por la cantidad de testigos,
pero el aura de misterio por la escasa información y la excesiva especulación al parecer hará
de este, un caso sin solución.