Uno de los enigmas más famosos de la historia es la del faraón Tutankamón, del cual aquel que
osara profanar su tumba moriría rápida y misteriosamente.

En 1905, Howard Carter, un egiptólogo inglés, fue patrocinado por el Lord Carnarvon para
explorar los restos aún no saqueados que todavía conservaba el Antiguo Egipto. No fue hasta 17
años después en que él y su equipo lograron lo que es hasta ahora el descubrimiento arqueológico
más impresionante de todos los tiempos: la tumba de Tutankamón.
Los restos de 3300 años de antigüedad, estaban prácticamente intactos y rebosantes de riquezas.
Es aquí donde comienza el gran misterio: sólo meses después murió por una inusitada picadura
de mosquito Lord Carnarvon (patrocinador del proyecto), mientras que en el lapso de los
siguientes 8 años, los colaboradores de Carter fallecían cada uno de forma más misteriosa que el
anterior.
Resulta paradójico saber que Carter murió en 1939 de causas naturales, el único que se salvó de
la maldición siendo éste el principal responsable del descubrimiento de la tumba. Todas las
interpretaciones lógicas y científicas no sirvieron de nada logrando que esta "maldición" sea
parte de la cultura popular.